Una finca del siglo XII renace como el refugio más refinado de Pollença.
Son Brull es un monasterio del siglo XVIII meticulosamente restaurado y convertido en hotel boutique de lujo, enclavado entre olivares en las colinas de Pollença. Con 23 habitaciones de diseño individual, un spa de referencia, dos piscinas y una cocina aclamada, equilibra el alma histórica con el diseño balear contemporáneo. Las vistas a la bahía y el sereno entorno rural lo convierten en una auténtica escapada.