En el extremo suroeste de la isla, Andratx es el pueblo de mercado del interior; su puerto, Port d'Andratx, es una de las marinas más exclusivas de Mallorca. Y a un paso, el tranquilo Sant Elm mira al mar frente a la isla protegida de Sa Dragonera.
Toca un punto para ver el detalle
Andratx tiene dos caras. Arriba, el pueblo del interior, tranquilo y auténtico, con su mercado semanal de los miércoles y el Castell de Son Mas. Abajo, junto al mar, el Port d'Andratx: un antiguo puerto de pescadores convertido en una de las marinas más glamurosas de la isla, con villas de lujo, yates y restaurantes a pie de agua. Es el suroeste chic, pero sin perder del todo su alma marinera.
El municipio llega hasta la punta suroeste de Mallorca, en el pueblo pesquero de Sant Elm, con sus playas pequeñas y unas vistas privilegiadas a Sa Dragonera. Esta isla deshabitada, parque natural desde 1995, es famosa por sus lagartijas negras y sus rutas de senderismo; se visita solo en barco, sobre todo desde Sant Elm. Desde el mismo Sant Elm arranca además la excursión a La Trapa, una antigua finca monástica en un enclave de acantilados que es una de las caminatas más bonitas de la zona.
En la mesa, la especialidad es el pescado y el marisco fresco de la lonja de Port d'Andratx, servido en los restaurantes del muelle. La gran cita del año son les Festes de Sant Pere, en honor al patrón de los pescadores: en torno al 29 de junio, el puerto celebra con procesión marítima, conciertos, correfocs y fuegos artificiales su herencia marinera. Dos consejos: reserva el miércoles para el mercado semanal de Andratx (por la mañana, en el centro), y ten en cuenta que a Sa Dragonera solo se llega en barco —sin coches— desde Sant Elm, con aforo limitado, así que lleva agua y calzado cómodo.