En el extremo este de Mallorca, el más cercano a Menorca, Capdepera es un pueblo en alto dominado por uno de los castillos medievales más grandes de la isla. A sus pies, Cala Rajada es su animado núcleo costero y uno de los pocos puertos pesqueros aún en activo de Mallorca.
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Lo primero que se ve de Capdepera es su castillo. El Castell de Capdepera es un gran recinto fortificado del siglo XIV (unos 8.000 m²) que el rey Jaume II mandó levantar sobre un cerro de 159 metros; desde su camino de ronda las vistas abarcan el pueblo, la costa y, en días claros, Menorca. Dentro se conservan una iglesia gótica y el Museu de la Llata, dedicado a la artesanía tradicional del palmito. Es el mejor punto de partida para entender la zona.
Bajando al mar, Cala Rajada conserva un puerto de pescadores en activo, con su lonja y un paseo de restaurantes de pescado fresco hacia Son Moll. Cerca quedan dos de las playas más renombradas del noreste: Cala Agulla, un gran arenal con pinar y rutas costeras, y Cala Mesquida, protegida por dunas. Sobre el puerto, los jardines de la Casa March (Sa Torre Cega) guardan una notable colección de escultura al aire libre, visitable solo con visita guiada y reserva. Y para verlo todo desde el mar, se puede salir en kayak a recorrer las calas o subir al Far de Capdepera, el faro de 1861 en lo alto de la costa.
Capdepera es el corazón de la llatra, la artesanía de trenzado con hojas de palmito que fue el oficio del pueblo hasta la llegada del turismo. Su gran cita es el Mercat Medieval, el tercer fin de semana de mayo: el castillo y el casco antiguo se transforman en una fortaleza medieval con puestos de artesanos, cetrería, desfiles y demostraciones de llatra. Para llegar, lo más práctico es el coche (el bus 411 del TIB une Palma con Capdepera y Cala Rajada); en verano, cuenta con el parking de pago de Cala Agulla. El mercado de Capdepera es los miércoles y el de Cala Rajada, los sábados; y para los jardines de Sa Torre Cega, reserva con antelación.