Colgado de la ladera de la Tramuntana entre Valldemossa y Sóller, Deià es el pueblo pequeño y exclusivo de artistas y escritores que atrae a bohemios desde el siglo XIX. Su identidad va unida al poeta Robert Graves y a un paisaje de montaña que cae al mar.
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Deià se ganó su fama a base de artistas. Desde el siglo XIX, pintores, músicos y escritores subieron a este pueblo de piedra colgado sobre el mar, pero fue el poeta y novelista Robert Graves —autor de "Yo, Claudio"— quien lo convirtió en leyenda. Su casa, Ca N'Alluny, es hoy un museo que conserva su estudio, su biblioteca y sus manuscritos; Graves está enterrado en el pequeño cementerio del pueblo. Pasear sus callejones empinados al atardecer, cuando la luz se vuelve dorada, sigue siendo el plan.
A las afueras, la finca de Son Marroig —que el archiduque Luis Salvador de Austria adquirió en 1870— corona un promontorio con su templete de mármol blanco asomado a Sa Foradada, la roca horadada que se adentra en el mar. Desde 1978, el Deià International Music Festival programa allí conciertos de cámara, de pianistas solistas a pequeñas orquestas, con el Mediterráneo de telón de fondo. Y bajando por un sendero, la Cala Deià espera: una pequeña cala de guijarros de agua turquesa, con un embarcadero y un par de chiringuitos míticos.
En la mesa, Deià se come mirando al mar: el pescado del día, recién sacado, es la especialidad de Ca's Patró March, el restaurante a pie de acantilado en Cala Deià que se hizo famoso con la serie de la BBC "El infiltrado". A finales de junio, las Festes de Sant Joan animan el pueblo con música y verbena. Un aviso práctico: el aparcamiento es escaso y regulado (zona azul), y el de la cala es diminuto y de acceso estrecho —lo mejor es dejar el coche en el pueblo y bajar andando (unos 30 minutos por el camino señalizado). Desde Palma son unos 45–50 minutos por la Ma-1110 y la Ma-10, o la línea 203 del TIB en algo menos de una hora.