A veinte minutos de Palma, Valldemossa es el pueblo de piedra dorada que Chopin y George Sand hicieron famoso el invierno de 1838. Un monasterio, callejones con contraventanas verdes y la montaña asomando al final de cada calle.
Toca un punto para ver el detalle
Valldemossa vive de una historia de amor y música. En el invierno de 1838, el compositor Frédéric Chopin y la escritora George Sand se refugiaron en las celdas de la Reial Cartoixa, el monasterio cartujo del pueblo. Sand escribió allí buena parte de "Un invierno en Mallorca", y desde entonces el turismo se convirtió en la industria del pueblo. Lo que encuentras hoy es exactamente lo que ellos vieron: casas de piedra con contraventanas verdes, calles empedradas que suben en cuesta y, al fondo, las cumbres de la Serra de Tramuntana.
El corazón de la visita es la Reial Cartoixa, del siglo XIV, con la celda que conserva el piano y las cartas de Chopin. En verano, el Festival Pianino programa recitales en la mismísima celda: la música vuelve al lugar donde nació. Si te quedan piernas, el Camí de s'Arxiduc —el sendero panorámico que trazó el archiduque Luis Salvador de Austria— asciende entre pinos hasta miradores de vértigo sobre el mar. Y para bajar el ritmo, veladas de ópera y maridaje de vinos en la Fundació Coll Bardolet ponen el broche culto a la jornada.
No te vayas sin una coca de patata caliente en la plaza —Ca'n Molinas las hornea desde 1888— con un chocolate o un helado de almendra al lado. Si vienes a finales de julio, coincidirás con les Festes de la Beata, en honor a Santa Catalina Tomàs: el 28 de julio, una niña del pueblo encarna a la santa sobre el Carro Triomfal en una de las procesiones más queridas de la isla. Para llegar, la línea 203 del TIB sale de Plaça d'Espanya (Palma) en unos 26–30 minutos, o son unos 20 minutos en coche por la Ma-1110. Los mejores meses para evitar aglomeraciones son de abril a junio y de septiembre a octubre; en temporada alta, llega antes de las 10:00 para aparcar.