Sóller es el pueblo-postal del corazón de la Tramuntana: un valle rodeado de olivos y naranjos, con una plaza presidida por la iglesia modernista de Sant Bartomeu y calles de fachadas señoriales heredadas de los antiguos comerciantes de cítricos. Es la parada de pueblo perfecta para una ruta en autocaravana: se aparca a las afueras —el casco es estrecho— y se recorre a pie, con paradas de zumo de naranja recién exprimido. Desde la plaza, el histórico tranvía de época baja entre huertos hasta el **Port de Sóller**, una bahía casi cerrada con paseo marítimo, playas y barcos de excursión (por ejemplo, hacia Sa Calobra). El tranvía se paga a bordo, unos 10 € por trayecto, y es un plan en sí mismo. El puerto es además un buen sitio para pasar la tarde antes de seguir ruta o pernoctar cerca.
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