Cambia el bar del atardecer por una silla de montar. Esta es la Mallorca lenta y dorada del atardecer: una fila de caballos andaluces que salen del rancho de Mallorca Horses al pie del Puig de Randa, avanzando entre almendros y olivos mientras la luz se vuelve ámbar y las cigarras callan. No se necesita experiencia: el guía te asigna un caballo tranquilo, te explica la postura y las riendas, y mantiene el grupo reducido (máximo ocho personas). La ruta asciende a un mirador privilegiado donde desmontas, y mientras el cielo se tiñe de rojo y naranja sobre la llanura te ofrecen una copa de cava, vino o refresco para el brindis. Luego regresas a caballo por el pueblo de Randa mientras cae la noche. Pensado especialmente para parejas que buscan una experiencia romántica y sin prisas que no sea otra reserva en un restaurante: unas tres horas y media, con el atardecer integrado en el horario.